Imposible obviar su presencia
OLOR A CULO

Comienza el verano. Es la época del año más grata; chicas pseudo desnudas pasean por ahí mostrando los jamones, los pibes pasean en cuero, mostrando los tatús y la panza birrera. Está bárbaro para las noches lujuriosas, con el venitlador tirando aire caliente mientras las sábanas se pegan en las piernas transpiradas, el chivo con olor a sexo y la cerveza se derrite en las manos y labios de los sedientos amantes.
Dajemos atrás la seducción callejera y los piropos de la primavera que era el preview del sexo detrás del rosedal y los besos que llegan hasta la garganta, como deseperados por buscar fresco pero siempre es más y más calor.
Pero hay otro factor que sule pasar desapercibido en los recuerdos, y es porque todos lo niegan en su cerebro: es el tema de los olores primaverales.
Nadie discute de lo agradable del aroma de las flores que nacen con los primeros calores, pero hay otros muchos menos agradable, como el olor a
chivo o el olor a pata y otros mucho más molestos.
Y nos referimos con esto al olor a culo. Es que en primavera es
característico que las mañanas sean frías y la temperatura eleva con el
correr de las horas y así como las personas llevan buzos, puloveres y camperas que luego se van quitando y metiendosela en el culo, éste comienza
a transpirar largando un olor similar al de un muerto mal resucitado. Por
eso la Nutria salió a investigar.
Omar, el plomero nos relata su problema: "a mi se me caen siempre los
pantalones, muestro la raya a todo el barrio todo el tiempo y desde ahí sale
el fétido olor, pero encontré la solución: cada vez que salgo de la ducha me pongo talquito, eso hace que los pelos no se peguen con la piel del forro
del culo y no desprende olores. Eso sí, no te tires pedos que calienten la
zona, porque se hace una pasta que medio se oscurece y eso sí que es olor a culo mezclado con alcanfor, mamita, que no se te acerque nadie".
Alab Ajneb, discípulo del desaparecido doctor Silgan nos aclara: "es que los
mamíferos nos diferenciamos unos a otros cuando nos olemos el culo, es como
la huella digital, todos tenemos un olor diferente. El ser humano al evolucionar y pararse en dos patas, al incorporar la cultura que dejó de
lado la sana costumbre de olernos el trasero unos a otros gracias a la
incorporación del lenguaje, pretendió cambiar la olida al "que tal, ¿como va?" y cree que con eso logró engañar a la madre naturaleza, tan sabia. Pues
no, no la engañó, ella hizo que nuestro olor a culo fuera más fuerte y éste
se eleve hasta nuestras narices bípedas para que aprendamos nuevamente a distinguirnos por nuestro característico olor. Yo mismo, por ejemplo, no
considero a nadie amigo sin antes haberle olido el trasero; las chicas, que
rico que es su olor a culo, se nota ahí la clase, no en otro lado".
Marcelito Tergo, un taxista de la zona de boedo que prefiere permanecer en
el anonimato, nos relata su profunda vivencia: "Mi trabajo requiere que mis
posaderas permanescan largas horas en el asiento de mi coche. Como imaginarán, en los dias calurosos el caldo biológico que ahi se gesta es
bastante desagradable. No quiero decirlo, pero es evidente; después de estar
nueve horas sentado en el tutú, al ultimo pasajero de la noche lo mato con el baho fétido. Un amigo muy querido me dió la solución ¿y si usás el pinito
que tenés colgado del espejo? me dijo. Ahora, todos los dias antes de salir
me meto tres o cuatro pinitos desodorantes en mis partes traseras. El problema es que a la noche encuentro menos de los que metí. Creo que algún
duende maligno se apodera de ellos mientras condusco, o directamente, se me
deben quedar atravezados adentro del culo. Eso sí, ahora, cada vez que me
tiro un pedo, es con olor a lavanda".
Pero si a olor a culo se refiere, nada mejor que un especialista como el
afamado proctólogo y cantante de cumbia villera Serenito Anfibio: "A lo
largo de los años que llevo realizando mi labor, horadando en las profundas
cavidades del ser, llegando hasta lo más hondo de su personalidad con mi
dedo índice, he llegado a la conclusión asombrosa respecto a los diferentes
aromas culinarios: el ano expele un olor acorde a la personalidad del
individuo al cual pertenece. Es decir, si se trata de una persona valiente,
su hedor será menos potente de aquél que es cobarde y miedoso. Es obvia la
razón de esto: si sos cagón seguro que vas a andar todo el dia con el
solsillonca lleno de mierda, ergo, el culo te va a apestar como una fosa
común de brontosaurios", nos aclara el buen dotor.
Las modelos tienen otra táctica. Valeria de la M. nos cuenta su secreto: "Yo
me saco los pelos de todo el cuerpo porque cuando desfilo por la pasarela se
ve todo, pero de todo, no te miento y las luces te hacen transpirar muchísimo. Los de los cantos son los primeros en volar así no tengo ningún
olor desagradable en el cuerpo; esta técnica es altamente recomendda, poco
dolor y mucho disfrute". El amigovio del momento de Vale, presente en la entrevista realizó una mueca obscena cuando la chica dijo esto. Ignoramos si
se refería al olor del culo de su amada o simplemente su culo.
Hay una experiencia que vivenció ese humilde equipo de producción mientras
realizaba esta nota. Como todo trabajador, La Nutria sufrió la rotura de su
super Chatarra Special (Renó 4 palanca al volante) y tuvo que hacer esta investigación desplazándose por el
transporte público de Buenos Aires. Como todos los laburantes, nos
levantamos a la hora del almuerzo, comimos los restos de la pizza barriletense y nos pusimos manos a la obra para realizar nuestro trabajo
cotidiano. Ya cuando nos cansamos de recorrer las libreías y diquerías de
COrreintes y emprendimos la marcha a nuestros hogares era algo así como las
17, 17.30 horas de la tarde. Tanto en el taxi, como el en subte y en el tren
suburbano hemos sido invadidos por un tufo siniestro que nos ha postrado a
una casa quinta en Pilar con síntomas graves de fobia a los olores, la
primavera y las personas ajenas a nosotros.
Lamentamos mucho no haber podido terminar la nota de los olores, es que todo
esto nos descompuso la barriguita.
NUTRIATIM
2005
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